martes, 21 de octubre de 2014

CORONEL, CASTILLO y HARDY

Posted: 20 Oct 2014 06:06 PM PDT
thumbnailgustavocoronelUn presidente debe ilustrar con su verbo y con su ejemplo. Gallegos, Medina, Betancourt, Caldera (I) así lo hicieron. Pero Maduro embrutece. Cada vez que abre la boca es para decir alguna barbaridad, para rebuznar. Por ejemplo, ante los niños de una escuela de Santa Lucía, en el estado Miranda, dijo que “Los Estados Unidos inundan el mercado petrolero” cuando este país no exporta petróleo. Dijo también que ese petróleo lo producían mediante “una técnica llamada esquitos”. 

Lo que él llama esquitos no es una técnica, es una roca, y no se llama esquitos sino esquistos, o más apropiadamente, lutitas. Dijo que los Estados Unidos han inundado el mercado “para bajar el precio del petróleo y afectar a Rusia y a Venezuela” cuando, en realidad, quienes han aumentado su producción y exportación han sido Arabia Saudita y Kuwait, además de Libia, todos miembros de la OPEP. 

Los niños y los adultos quienes escuchan al “presidente” se embrutecen y bajan a su nivel. En ese sentido Maduro actúa como eficaz agente generador de mediocridad de nuestro pueblo. También lo hace cuando dice que Portugal es un país fronterizo con Venezuela o cuando habla del telescopio cuando quiere referirse al estetoscopio. La verdad es que en por los últimos quince años Venezuela ha tenido un par de rústicos ignorantes en la presidencia. 

Ello ha sido acompañado de mucha corrupción y de insólitas entregas de soberanía política y financiera a Cuba y China, todo lo cual ha conducido a Venezuela al borde de la ruina material. Aunque ello sea gravísimo, lo peor ha sido este proceso de embrutecimiento de nuestra población que comenzó con el difunto y se ha acelerado con Maduro. Ello es así porque un pueblo embrutecido y mediocre no puede crear una nación moderna y progresista. Se irá hundiendo más y más hacia las profundidades donde se encuentran los países más atrasados del planeta. En realidad, ya está allí, como puede verse en las estadísticas internacionales, no las que maneja el mercenario Elías Eljuri para el régimen.

El difunto y Maduro han compartido un terrible defecto: la ignorancia que piensa que sabe. El difunto leía mucho pero se indigestaba con lo que leía y convertía sus lecturas en una mezcla hilarante de fantasías, como aquella del hombre apareciendo en la Tierra hace 2000 años, o como su teoría del trueque o sus proyectos de gallineros verticales y rutas de la empanada. Maduro ni siquiera lee, dice lo primero que se le viene a la cabezota. 

Actúa con total desparpajo. A esto le ha ayudado el rodearse de gente aún más mediocre que él, lo cual ya es mucho pedir: Darío Vivas, Pedro Carreño, Iris Varela, la hija del difunto, Ramírez Torres y los narco-generales o de gente más inteligente pero sin ética, como Arias Cárdenas, Diaz Rangel, Rangel o Roy Chaderton. Como buenos adulantes, esta gente inteligente le permite a Maduro creer que se la está comiendo. La verdad se revela cuando sale del país y nadie lo escucha, como le sucedió recientemente en las Naciones Unidas en la cual hubo una peligrosa estampida no causada por un grito de incendio sino por el anuncio de la llegada de Maduro al podio.

Además de las privaciones materiales que experimentan los venezolanos de estos años lo más humillante y lo que más revela la baja calidad de una porción del pueblo venezolano es su aceptación del difunto y de Maduro en la presidencia.

Aceptar la “superioridad” de Maduro, no insurgir contra la patanería y la ignorancia que lo caracteriza es una señal de infinita mediocridad. Y este ingrediente de mediocridad en el pueblo venezolano es mucho peor que el debilitamiento de los precios del petróleo.
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Posted: 20 Oct 2014 06:02 PM PDT
thumbnailhernancastilloJunio2013La Academia Nacional de la Historia ANH creó el 5 de abril de 1979 la conferencia “José Gil Fortoul”. Con el fin de conmemorar la fecha de la fundación de la corporación, el 28 de octubre de 1888, todos los años tiene un historiador invitado de reconocida trayectoria. 

Este año la conferencia está dedicada al tema militar; y el próximo jueves 30 de octubre, voy a tener el privilegio de exponerle a un calificado auditorio de distinguidos y prestigiosos pensadores, escritores e investigadores de la historia venezolana y a un grupo de ciudadanos preocupados por la situación que ha atravesado Venezuela durante los últimos diez años del siglo XX y los primeros catorce años del siglo XXI, una de las raíces históricas más largas y profundas de la frustración republicana venezolana: el pretorianismo, o la intervención abusiva de los militares en política.

La charla se la dedico al fundador venezolano de los estudios académicos sobre las relaciones civiles y militares, el profesor Domingo Irwin; reciente, pero sobre todo lamentablemente fallecido en este preciso momento por el que atravesamos en Venezuela, en que la abusiva intervención política de las Fuerzas Armadas ha alcanzado el paroxismo.

La conferencia se titula: “Las Fuerzas Armadas y la tentación pretoriana” porque tentación es una fuerza interna que nos conduce a hacer algo malo. Y en Venezuela no ha existido nada más perjudicial políticamente para la República, que el mantenimiento de las condiciones y circunstancias que han permitido el incubamiento y desarrollo del mutante virus pretoriano, entre nuestras Fuerzas Armadas.

La conferencia gira alrededor de dos grandes ejes temáticos; por un lado, el polisémico pretorianismo militar. Y por otro lado, la secular inexistencia de un efectivo control civil sobre las Fuerzas Armadas venezolanas.

Me propongo confrontar la aplicación histórica a la situación venezolana de los modelos teóricos sobre las relaciones civiles y militares de Huntington, con el modelo teórico de Samuel E. Finer,  quién principalmente plantea cuatro niveles de cultura política para las Fuerzas Armadas.

En conclusión, yo diría que el aspecto clave para comprender el proceso político venezolano, luego de la creación del ejército nacional por Juan Vicente Gómez, es paradójicamente uno de los temas menos estudiado por la sociedad civil: el sector militar; para resolver de una vez y para siempre, en palabras de José Gil Fortoul, en su clásica Historia de Venezuela, “…el viejo conflicto entre el Poder Civil y el militarismo”.
@CastilloHernan

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Posted: 20 Oct 2014 05:55 PM PDT
thumbnailjosetorohardyMientras más alto sea el precio del petróleo y más inseguro su suministro, más  estímulos habrá para promover agentes alternos de energía o desarrollar tecnologías capaces de extraer más petróleo del subsuelo”. Las frases anteriores, a las que desde hace muchos años he venido haciendo referencia en infinidad de conferencias, parecen ofender al oficialismo. Sólo por mencionarlas a uno lo tildan casi de traidor.

La teoría del “Peak Oil” formulada por Hubbert se transformó para el gobierno en un dogma de fe. Consideraron que la producción mundial de petróleo había llegado a su tope y a partir de ese momento la demanda de petróleo seguiría creciendo sin poder ser satisfecha. Los precios, por tanto, aumentarían indefinidamente.

Firmes creyentes de la teoría de Hubbert pensaron que la “Revolución del Siglo XXI” estaba asegurada porque si los precios petroleros estaban destinados a crecer permanentemente, su revolución tendría siempre un financiamiento asegurado. La disciplina fiscal, la unidad del tesoro, el control y la eficiencia del gasto dejaron de ser prioridades.

En  lugar de aprovechar los años de vacas gordas cuando los precios petroleros alcanzaron máximos históricos para garantizar un crecimiento sostenido de la economía y una solución sustentable de los problemas sociales, se lanzaron a un carnaval de reparto. Eso desde luego, eso les rendía grandes dividendos políticos, no sólo en el ámbito electoral interno, sino también a nivel internacional.

En el ámbito internacional obtuvieron jugosos dividendos (incluyendo en el Consejo de Seguridad de la ONU) y una inaudita actitud de “mirar hacia otro lado” por parte las naciones del Caribe y de Centro América, además de Bolivia, Argentina, Uruguay e incluso Brasil, así como muchas otras naciones incluyendo a Rusia y a China. 

Pero ahora todo cambia. La regaladera ya no podrá mantenerse y no sabemos cual será la reacción de los países hasta ahora beneficiados a través de Petrocaribe o Petroamérica. Ni siquiera se sabe que hará Cuba sin la golilla petrolera.

La realidad es que de la noche a la mañana hemos pasado del “Peak Oil” al “Oil Glut”. Los mercados están abarrotados de petróleo. Veamos lo que ha ocurrido:

La economía mundial atraviesa por una etapa de desaceleración y en consecuencia la demanda petrolera también. Enfrentado al aumento permanente de los precios y a la inseguridad en el suministro petrolero, EEUU se lanzó a desarrollar una nueva tecnología: el “fracking”. 

Tiene ese país inmensas reservas de petróleo que está contenido en los poros y capas de las rocas. Con esta nueva tecnología logran fracturar por vía hidráulica los esquistos en el subsuelo liberando esos hidrocarburos. Esto le ha permitido aumentar aceleradamente su producción la cual, de acuerdo con el Bank of America , ya ha superado  a Arabia Saudita y Rusia.

Mientras tanto Venezuela clama desesperadamente por una reunión de la OPEP, para que la organización ordene recortes de producción para subir los precios. Pero otros miembros de la OPEP, como es el caso de Arabia Saudita y Kuwait, parecen oponerse a esa estrategia. Lucen convencidos de que la misma conduciría a un mayor estímulo para un mayor desarrollo del “fracking” y el crecimiento de la producción petrolera en EEUU y Rusia, ante lo cual prefieren proteger su participación en el mercado. 

Han optado por aumentar más bien su producción, aunque ello se traduzca en una caída de los precios. Dicen voceros de Arabia Saudita que los mercados tendrán que acostumbrarse a una caída prolongada de los precios del petróleo. Por su parte Kuwait afirma que un nuevo nivel de equilibrio de los precios podría ubicarse en torno a los 75 o 76 dólares por barril.

La cesta venezolana podría ubicarse alrededor de los 70 dólares por barril o incluso menos. El panorama es desalentador. De acuerdo con The Economist y otras publicaciones internacionales, Venezuela necesita un precio del orden de 120 dólares por barril para financiar sus gastos. La ficción de que el presupuesto está calculado a $ 60 por barril es falso. La gran realidad es que la diferencia la pasan al FONDEN o a otros fondos, desde donde son gastados a discreción, sin el control de nadie y sin rendir cuentas.

Pero el problema no termina ahí.  En promedio cada dólar menos en el precio por barril podría costarle a Venezuela entre 500  y 600 millones de dólares de ingreso anual. Adicionalmente Venezuela tendrá que enfrentar abultados pagos de su deuda externa sobre todo el año que viene. Para colmo tenemos pendiente cerca de 26 arbitrajes internacionales resultado de expropiaciones sin la debida indemnización, cuyos resultado y costos finales pueden no sabemos. Y todo esto ocurre dentro de un contexto en el cual la inflación podría llegar a este año cerca del 70% y el déficit fiscal por encima del 16%.

La caída de los precios del petróleo se traduce también en un fuerte aumento en las penalizaciones que tendremos que pagar por nuevos financiamientos o refinanciamientos. Eso se debe a que el costo de asegurar la deuda soberana contra un incumplimiento (CDS o Credit Default Swaps) casi se ha triplicado en los últimos cuatro meses y el temor de un posible default aumenta cada día. Venezuela es, entre todos los países emergentes, el que tiene que pagar intereses más altos por su deuda.

Son noticias desalentadoras. Ya pasaron las vacas gordas y por ahora vienen los años de petróleo flaco. Como alguna vez dijo Luis Herrera: Busquen las alpargatas que lo que viene es joropo

petoha@gmail.com
@josetorohardy

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