lunes, 16 de febrero de 2015

La Caca y la cura intestinal



Tu caca cura
Madrid se prepara para el trasplante de 'caca'
EEUU abre el primer banco de excrementos: paga 40 dólares por cada deposición
En Suecia ya hay enfermos curados con píldoras de heces depuradas

Píldoras de heces de un laboratorio sueco ya                testadas en pacientes.
Píldoras de heces de un laboratorio sueco ya testadas en pacientes. 

por 
PACO REGO
El retrete es para Antonio su alivio. El lugar más visitado. Su reposo diario. De casa no sale sin saber de antemano dónde tiene el baño más próximo. Las diarreas son frecuentes. Los cólicos lo doblan. Pierde peso, le sube la fiebre. Y para colmo, las medicinas no le alivian. Padece colitis. Por eso Antonio, 44 años cumplidos, dos de ellos con el calvario a cuestas, apenas hace ascos a lo que le propongan con tal de sanar. "Como si tengo que tragarme esa mierda de la que me habla", dice el mecánico gallego al periodista.

Tragarla, cosa que ya hacían los chinos en el siglo IV para tratar diversos males gastrointestinales, no es precisamente el único camino. Ya hay cápsulas de heces que se están experimentando, y pronto veremos trasplantes de cacas en España. En esto último andan los médicos ahora. "¿Pasar mierda de uno a otro?", pregunta con todas las letras Antonio. La explicación dista de lo escatológico. Se hace de una manera mucho más refinada, higiénica y científica. Consiste básicamente en trasplantar los excrementos de personas que están sanas al intestino de enfermas, con el único fin de acabar con infecciones que causan diarrea, dolor abdominal y fiebre.

La cosa promete. Hasta tal punto que en el hospital público Gregorio Marañón de Madrid está casi todo preparado para realizar el primer trasplante microbiota intestinal o, lo que es lo mismo, un trasplante de cacas. Y Antonio, por su dolencia, encajaría en el perfil de los elegidos. "Estamos con la selección de los pacientes y no tardaremos en comenzar los trasplantes", adelanta a Crónica el doctor José Antonio Pajares, adjunto al departamento de aparato digestivo del hospital, entre los punteros de Europa.

El procedimiento nada tiene que ver con un trasplante al uso. Todo es mucho más rápido y sencillo. Una vez que han sido purificadas y mezcladas con leche o con suero, las heces del donante se introducen a través del colon, mediante colonoscopía, o por la nariz, con ayuda de una sonda nasogástrica común.

"Lo que se consigue es repoblar con las bacterias buenas de los excrementos donados el intestino dañado del paciente", explica el galeno Pajares. Como abonar la tierra estéril de huerto. "La flora intestinal, perjudicada no sólo por la propia infección sino también por los antibióticos, que terminan destruyéndola, se restablece" y la persona se cura.

El entusiasmo por los resultados en Estados Unidos, pionero en trasplantes fecales, ya ha dado lugar al nacimiento del primer banco de cacas del mundo, en Boston.

A la izquierda de la tabla, el peso de excrementos en gramos y, a la derecha, cuántas personas pueden ser tratadas con cada cantidad.
 
"Tenemos más de 130 muestras y listas para usar", en palabras de Mark Smith, quien tras licenciarse en Microbiología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts ha montado OpenBiome, donde las heces, mezcladas con glicerol para que no se estropeen, se almacenan en frío. A cambio los donantes reciben 40 dólares (31,6 euros) por deposición. Y un extra de 50 (39,5 euros) si ofrecen sus heces cinco días en una semana, además de otros 40 dólares por hacer la prueba para descartar infecciones como las del sida o la hepatitis C. "Como en España aún no tenemos estas reservas, lo que se hará será pedirle a la familia del enfermo, padres y hermanos, que haga la donación", tercia el doctor Francisco Guarner, portavoz de la Asociación Española de Patología Digestiva. "Es más seguro".

Todo queda en familia.

El otro reto es obtener excrementos libres de virus, entre 5.000 y 50.000 en una sola deposición, y que únicamente se queden las bacterias capaces de regenerar por completo la flora del intestino destruida. "El resto, aunque suene mal y dé reparo, no tiene mayor complicación...", concluye el médico Guarner.

Se está hablando de curar úlceras intestinales, colitis, diarreas..., trastornos recurrentes que ni los antibióticos consiguen arreglar. O el trasplante de heces o... en cápsulas. Sí, de cacas, hechas por el laboratorio sueco Hohmann Lab, donde se están ensayando, y que ya han curado a 18 de 20 pacientes. De momento el envoltorio es transparente pero se prevé que cuando salgan al mercado lo harán en un formato opaco.

Porque de la misma manera que en su momento las sanguijuelas fueron utilizadas para purificar la sangre o las larvas de gusanos sanaban las heridas, los estudios más sesudos, como por ejemplo los que viene publicando en The New England Journal of Medicine, la Biblia de los adelantos médicos, sostienen que la mierda cura.

Bendito excremento, tan injustamente tratado.

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