domingo, 11 de marzo de 2012

Las Opiniones sobre un cáncer desconocido


Todos saben y dicen sus opiniones sobre el cáncer. Desde los directores de hospitales hasta los abogados y los moto-taxistas.

Así lo reseñó el editorial de El Nacional

Todos saben y dicen sus opiniones sobre el cáncer. Desde los directores de hospitales hasta los abogados y los mototaxistas. La población se ha polarizado en dos facciones: por una parte, los que pudiéramos llamar oncólogos hermenéuticos, o interpretativos, que intentan adivinar el significado de las pocas noticias que se tienen sobre la enfermedad del Presidente; y, por otra, los oncólogos pragmáticos, o prácticos, que adelantan consejos sobre lo que se debe hacer al respecto y sus posibles consecuencias.

También existen diferencias entre los crédulos y los escépticos.

Los últimos niegan la enfermedad y afirman que se trata de un montaje de los hermanos Castro para crear compasión, mientras los primeros debaten sobre la duración, gravedad o fatalidad de la dolencia. No falta quien opine que la enfermedad la tuvo pero ya no la tiene, ni quienes afirman que será totalmente superada porque la recuperación responde a una necesidad histórica.

Los hermenéuticos discuten sobre las implicaciones del tratamiento que se ha recomendado, si las sesiones de radioterapia apuntan hacia una curación o un desenlace. También disputan sobre si los signos externos de gordura, calvicie y entusiasmo son síntomas de la enfermedad o del tratamiento. Y se hacen la pregunta sobre hasta cuándo aguantará el paciente tanto en su fortaleza como en su estado de ánimo.

Los pragmáticos no ahorran sus consejos. Opinan sobre si Venezuela, Estados Unidos, Cuba o Brasil, pueden ser más adecuados para combatir la enfermedad. Mencionan a cirujanos escandinavos y hasta invocan métodos alternativos, los cuales van desde el naturismo hasta la santería, pasando por la fe y las oraciones.

Lo cierto es que la enfermedad del comandante ha creado dudas sobre el futuro del país. La falta de información confiable ha transformado a cada ciudadano en un especialista. Pero los especialistas verdaderos afirman que, como no disponen de los datos necesarios, no pueden declarar, lo que ha creado una situación de incertidumbre que ha originado una epidemia de oncólogos espontáneos, cuyas opiniones crean aun más confusión.

El asunto no es de salud, sino de liderazgo. Hugo Chávez se ha hecho irremplazable para sus partidarios, tanto por el personalismo que impone como por las debilidades de quienes pudieran estar llamados a reemplazarlo. Por eso sus dolencias se han transformado en un problema. Porque independientemente de cuál pueda ser el resultado de las próximas elecciones presidenciales, sólo él pudiera ser una alternativa a las fuerzas de la unidad democrática.

Eso es lo que crea esa vigilia alrededor de su salud y, por ello, el que todos los venezolanos intenten o pretendan ser oncólogos.

Con la esperanza de que se despejen tales incógnitas, le deseamos una rápida recuperación, una pronta vuelta a la patria, así como una definitiva y rotunda derrota electoral.

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