miércoles, 13 de enero de 2016

LUIS VICENTE LEON







El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, expresó que el dilema que debe plantearse la oposición es si debe desconocer la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) o actuar en protesta con 109 diputados de la Asamblea Nacional y legislar.

El economista publicó en su cuenta en Twitter: “El dilema de la oposición es si debe plantarse desde ya y desconocer la decisión TSJ o actuar bajo protesta con 109 diputados y legislar”.

Destacó León que desconocer la decisión del TSJ exige disposición y fuerza para solucionar el conflicto. “Ambas posibilidades tienen costos y beneficios, pero la primera exige disposición y fuerza para el conflicto o está condenada al fracaso”.

Asimismo, el analista sostuvo que el Gobierno intenta bloquear a la AN y desconocer su autoridad. “Es obvio que el gobierno juega para bloquear a la AN y desconocer su poder. ¿La pregunta es cuál es la estrategia más inteligente de respuesta?”.

León calificó como buena la acción de los diputados de la Mesa de la Unidad Democrática al suspender la sesión de la AN este martes. “Esta acción permitirá a los parlamentarios hacer análisis estratégicos ante acciones del TSJ”, indicó.Creo que es una buena decisión haber suspendido la sesión de la Asamblea de hoy para dar tiempo al análisis estratégico post decisión de TSJ

miércoles, 6 de enero de 2016

CONTROL DE ARMAS EN USA





Alfredo  

Since the shooting at Newtown, tens of thousands of Americans have had their lives cut short by gun violence. Every time it happens, communities are shaken to the core, families are forced to grieve the loss of a loved one, and lives are changed forever.

Every mass shooting is a national tragedy, and I refuse to accept them as the new normal. We cannot legislate this problem away, but if we can prevent even one of these mass shootings from tearing a community apart, then we must act.

Yesterday, I moved to do just that with a series of executive actions that will close background check loopholes and better enforce the rules that keep guns out of the hands of people that could harm themselves or others.

Common-sense actions like the one I signed yesterday are a start, but the long-term solutions to this have to come from Congress -- and I am absolutely confident that bipartisan legislation on this issue is possible.

OFA and other groups are pushing for real reform to prevent these tragedies from happening. Add your name now and show your support.

After the shootings at Sandy Hook Elementary, two senators -- a Democrat and a Republican, both gun owners, both strong defenders of the Second Amendment -- worked together to write a common-sense compromise bill that would have required virtually everyone who buys a gun to get a background check.

But the gun lobby mobilized. Even though background checks were supported by 90 percent of the American people, the Senate voted to block the bill -- even with the families of Newtown in attendance.

I will not give up, Alfredo. I have 12 months left in this office, and I'm going to use every one of them to shine a spotlight on common-sense reforms that we can make to remedy this violence.

We can stop these murders from becoming the status quo, but it's going to take all of us speaking up.

Stand with OFA in fighting for common-sense gun-safety reforms:

https://my.barackobama.com/Bold-Action-On-Guns

Thanks,

Barack Obama

sábado, 2 de enero de 2016

LO QUE NOS DICE DIETERICH



El analista político Heinz Dieterich publicó recientemente un artículo de opinión bajo el nombre de “Venezuela: La Batalla Final” en el que expone 10 puntos de lo que sería la transición en el país. Asegura que el resultado final del proceso de transición será determinado por los militares y la geoeconomía .
A continuación el artículo completo:
1. Los Decisores de la Transición
El choque entre el jacobinismo verbal del gobierno y el proyecto de dominación encriptado de la oposición, induce a pensar que existe un caos político en Venezuela. El “pacto de Estado” y los parámetros sistémicos demuestran que esa es falsa: Maduro y  han logrado exitosamente suicidar a la V República. El nuevo bipartidismo monopolizador de la  petrólera está en ciernes. La Patria fue violada o, en palabras del Gran Alí Primera, “manoseada” 259.000 millones de veces por los corruptos de ambos lados. El pueblo –desinformado, desorganizado y desarmado– no tendrá mayor influencia en el “pacto de Estado”, que es un proceso de transición cupular y restaurador. El resultado final del proceso de transición será determinado por los militares y la geoeconomía mundial. Ante ambos atractores, la MUD y la Troyka son operadores de segunda clase en un polígono de transición definido por fuerzas superiores. Esto no quiere decir, que en su torpeza y desmesura irracional (hybris) no puedan transgredir los límites de lo politico —el arte de lo posible— desatando los jinetes apocalípticos de Maidan.
2. Padrino López, Raúl Baduel y Mao-Tse Dong
Cuando el General Raúl Baduel rechazó el golpe de Estado de la oligarquía en el 2002, definió las reglas institucionales de transición de la corrupta y bipartidista IV. República a la V. República del Bolivarianismo. Todo dentro de la Constitución, nada por fuera, fue el mensaje del General y de los militares patrióticos que lo secundaron, así como de la mayoría del pueblo. Fue el jaque mate al dominio de la Vieja Clase Política, que abrió las puertas hacia una transición socialdemócrata progresista. Trece años después de esta acción normativa, el General Vladimir Padrino López determinó con la mísma máxima las reglas institucionales de transición de la corrupta e ineficiente V. República “bolivariana” a la VI. Abrió las puertas a la transición restauradora, pero evitó, por ahora, una guerra civil que sólo beneficiaría a Washington y la oligarquía. Confirmó, una vez más, el inmortal dictum de Mao Tse Dong, que el poder político nace de los cañones de los fusiles.
3. Padrino López y Capriles: el Centro Político
Con la decisión del jefe de la FANB (Padrino López) y su endosamiento público –“pacto de Estado”– por parte de la oposición (H. Escarrá), el polígono de planeación de la transición quedó definido en su normatividad política. Nuevamente, la decisión cuenta con el apoyo de la mayoría del pueblo. Pero, esta vez sella el destino de la Nueva Clase Política (“bolivariana”). Ante el estupor del gobierno Maduro-Cabello, que entra ahora en su cuarto año, la fracción militar dominante decidió marginar a los yihadistas venezolanos de ambos lados del espectro político: Maduro/Cabello del lado gubernamental, los “salidistas” del lado oligárquico. La decisión resulta del eterno horror de los militares: la pérdida del “orden”. Si el status quo puede evitar la explosición social que convierte el orden en caos, queda por verse.
4. “En puertas de una catástrofe”
Los parámetros económico-sociales de la transición son determinados por la situación mundial del petróleo. Eulogio del Pino, Ministro de Minería y Petróleo, lo expresó con claridad: Por los bajos precios del petróleo, se ha ocupado el 90 por ciento de la capacidad del almacenamiento mundial. De continuar esta tendencia, se llegará al 100 por ciento durante el primer trimestre del 2016. “Cuando eso pase, pudiéramos estar en puertas de una catástrofe” (18.12.15). Efectivamente: con la caída del PIB del 10%, la inflación de 180%, el déficit fiscal de dos dígitos, las reservas internacionales “derritiéndose” y los preceptos de Voodoo-Economics imperando en la troika, el término exacto para describir la situación es “catástrofe”.
5. Jacobinismo jurásico
En esta situación estructural, la salvación del país no es posible con los anacrónicos sueños jacobinos de “más revolución” y el fetiche propagandístico de la “guerra económica”. Ambos solo muestran la incultura histórica y las limitaciones de la propaganda rasputinesca de los que conducen en lo nacional e internacional al PSUV. Aplicar el jacobinismo después del Termidor —es decir, querer ejecutar la revolución cuando la contrarrevolución ya ha triunfado— es una ridiculez histórica. Cuando existía el poder para ser jacobino, ni Hugo Chávez ni los actuales líderes lo emplearon. Congelaron al único jacobino de la revolución, al General Muller, y huyeron –como el diablo del agua bendita– del único paradigma estratégico científico-político disponible para convertirse en referente mundial del Siglo 21: la simbiosis del desarrollismo criollo con el Socialismo del Siglo 21.
6. Economía justa del Siglo 21
Teniendo a los arquitectos del desarrollismo criollo posible en la vecindad (Correa, Evo, Lula), prefirieron traer asesores trasnochados de la economía de mercado de España y del obsoleto Socialismo del Siglo 20. Y ni siquiera despertaron, cuando los grandes economistas socialdemócratas contemporáneos como Krugman, Reich, Stiglitz, volvieron la mirada a la lucha de clases, con la conclusión de que el sistema plutocrático de Estados Unidos es oligárquico —una tiranía de clase— y que una sociedad justa, democrática y estable, solo es posible, si la economía descansa sobre el principio de equivalencia. En palabras de Krugman: En una economía de mercado idealizada, se le pagaría a todo trabajador “exactamente lo que él o ella contribuirían a la economía…, ni más ni menos” (“After all, in an idealized market economy each worker would be paid exactly what he or she contributes to the economy by choosing to work, no more and no less. And this would be equally true for workers making $30,000 a year and executives making $30 million a year”).
Krugman reconoció esa esencia de la economía de equivalencia del Socialismo del Siglo 21 y de su contrat social perdurable (Rousseau), hace varios años. Pero, los aficionados de Voodoo-Economics en Miraflores, alucinando con su “moneda comunitaria”, el precio justo y el Vice-Ministerio para la Suprema Felicidad social del Pueblo, no tuvieron tiempo para informarse. Hoy están con las manos vacías, sin programa de transición, ofreciendo la fraseología de siempre: “La primera decisión: declararnos en sesión permanente de ejecución nacional del plan estratégico de contraofensiva revolucionaria política, humana, popular, espiritual, territorial, económica, militar” (N. Maduro).
7. Es contrarrevolucionario el Centro?
No es la hora de la hybris, la transgresión arrogante de los límites. Lo que el pueblo venezolano necesita es la concordia oppositorum (Dante Alighieri), la concordia dialéctica entre los extremos. Pero, el Centro no es, per se, contrarrevolucionario? No para un pensamiento dialéctico. Los procesos de transición solo pueden ser estables, cuando dominen las cadenas de equilibrios fluctuantes, internos y exógenos. Mao dilucidó este problema con gran claridad y Putin y Xi Jinping dan cátedras magistrales cotidianas sobre este arte de la política. Pero, el sectarismo de la Nueva Clase Política y la hibris de los yihadistas “salidies” les impide entender verdades objetivas.
8. La ecuación salvadora
Establecido el nuevo Centro de Gravedad de la política venezolana y definidos los parámetros del polígono de planeación político-económico de la transición, a las fuerzas políticas del país les queda la tarea de operacionalizar los parámetros y optimizar los resultados posibles. Ante la incapacidad de adaptación Darwiniana de la Troika y el revanchismo atávico de los “salidistas”, no será fácil construir un programa de salvación nacional; máxime cuando a la ecuación salvadora le falta una variable fundamental. Hay fusiles y masas disponibles para la transición, pero falta el sujeto conductor del proceso.
9. 2016: la Batalla final
La ofensiva final de la oposición se inicia en enero 2016, desde el sector institucional. El objetivo estratégico consiste en izar la bandera de la oligarquía sobre el Palacio de Miraflores dentro de seis meses (Ramos Allup). El gobierno ha respondido a esta amenaza, tratando de perpetuar su control de la estructura estatal (nombramientos TSJ, leyes habilitantes, etc) mediante un Blitzkrieg (guerra relámpaga) institucional preventivo. Reclamando ambas partes el mismo derecho a gobernar, sucederá lo que Karl Marx formuló con su habitual brillantez: “Entre derechos iguales decide la fuerza (Gewalt)”.
10. Tres fases de la Batalla final
La batalla final tendrá, por consiguiente, tres fases. Se inicia en el campo institucional (Parlamento, Tribunal Supremo de Justicia y Presidencia). Cuando ambas partes movilizan su base social, pasará a la calle. Ante la creciente ingobernabilidad y amenaza de “caos”, los militares tomarán el poder. La VI República nacerá, por lo tanto, y muy probablemente, en un parto violento, comparable al de la V República — excepto que un sujeto razonable y poderoso tome en serio la sabiduría del gran Florentino: es la hora de la concordia oppositorum. Pero ¿cuándo, en la historia de la lucha de clases, le ha importado el bien del pueblo a los protagonistas?
Fuente: Aporrea